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Oraciones Santas

Te pido, ilustre dama, que disfrutes siempre de la gracia y del consuelo del Espíritu Santo. Con la llegada de su carta todavía me encuentro en la región de los muertos. Sin embargo, en un día u otro llegará el momento de volar al cielo, para alabar al Dios eterno en la tierra de los que viven. No tengo mucho tiempo antes de que este viaje se realice a partir de ahora. Si la caridad consiste, como dice San Pablo, en regocijarse con los que se regocijan y en llorar con los que lloran, vuestra alegría debe ser inmensa, ilustre madre, al pensar que Dios me llama a la verdadera alegría, que pronto poseeré con la seguridad de no perderla nunca más. Oraciones Santas Le confieso, ilustre dama, que al sumergir mi pensamiento en la consideración de la bondad divina, que es como un mar sin fondo ni límites, no me siento digno de su inmensidad, pues ella, a cambio de un trabajo tan breve y exiguo, me invita al descanso eterno y me llama desde el cielo a la felicidad suprema, que con tanta neg...

Oraciones hacia Dios

Nuestro sumo sacerdote es Cristo Jesús, nuestro sacrificio es su precioso cuerpo que inmoló en el altar de la cruz para la salvación de todos los hombres. La sangre que fue derramada para nuestra redención no fue la de los machos cabríos y de los becerros (como en la ley antigua), sino la del cordero más inocente, Cristo Jesús nuestro Salvador. El templo en el que nuestro sumo sacerdote ofreció el sacrificio no fue un templo hecho por manos, sino que fue construido sólo por el poder de Dios . Porque derramó su sangre a los ojos del mundo, un templo hecho sólo por la mano de Dios. Oraciones hacia Dios Este templo, sin embargo, tiene dos partes. La primera es la tierra, que ahora habitamos. El segundo es aún desconocido para nosotros los mortales. Cristo ofreció su primer sacrificio aquí en la tierra, cuando sufrió su muerte más amarga. Entonces, vestido con la nueva vestidura de la inmortalidad, con su propia sangre entró en el lugar santísimo, es decir, en el cielo. Allí tambi...

Oracion a San Juan

San Juan, hijo de padres santos, hijo de la oración y de la gracia, don del cielo, precursor de Jesucristo, predicador de la penitencia, preparador del camino del Señor! Tú eres el modelo de todos aquellos que, con un corazón recto, buscan a Jesús y desean pertenecerle. Aunque inocente y puro como un ángel, usted realizó durante toda su vida la penitencia más estricta. Escaso y pobre era tu alimento. Se abstuvo por completo de las bebidas embriagadoras. Perseverantemente rechazaste todas las ocasiones y peligros de caer en pecado, y pasaste tu tiempo conversando con Dios, en meditación y oración. Fuente: Oraciones profesionales Oracion a San Juan Cada día aumentabas en sabiduría, coraje y fuerza de alma, y diariamente te ejercitabas en la práctica de esas altas virtudes que te exigía tu vocación. Tú, por medio de las acciones más santas, probaste la verdad de tus enseñanzas iluminadas, tus brillantes amonestaciones y tus advertencias amenazadoras. Despertaste los corazones a l...